8/10/12

Lima 09 de octubre del 2012

Desde la habitación verde (casa del nonno)

La despedida

A inicios del 2009 las cosas eran muy diferentes a lo que ahora son, muy distintas. Había perdido uno de mis primeros empleos por consecuencia de la Hemofilia: mi tobillo derecho. No podía caminar del todo bien y todos los pronósticos que había encontrado eran sumamente desalentadores. Hasta el viaje a Los Ángeles, gracias a la ayuda de un amigo, a los métodos y oportunidades que me dieron los médicos de allá frente a cómo podía seguir con mi vida.

Desde ese punto, he estado en trabajos siempre orientados a temas de marketing y publicidad, con un paso por ventas. He conocido a muchas, muchas personas. De las cuales muchas me hicieron ver que a pesar de ser ya adulto podías conseguir buenos y leales aliados que te acompañen. Viví la relación más intensa, de la que pude aprender mucho y hacer varias conexiones. 

Junto con Sylvia (solo algunos sabrán a quién me refiero) la vida fue tomando forma. Desde pequeño muchos lugares pasaron por mi mente, pero nunca -y hasta ahora- un lugar de pertenencia auténtico y ese espacio vacío era el que no permitía encontrarme. Era complicado solo guiarte por la intuición; es más fácil ahora cuando a ese sentido se le suma la razón. Mayor claridad, más previsibilidad.

El 30 de noviembre cumpliré 25 años, de seguro que lo celebraré como hace años lo hago que es frente al mar o atrapado por amigos (como pasó solo el año anterior). Ese día ha representado para mí confusión por motivos que no entraré a explicar ahora, ni habrá otra oportunidad para hacerlo tampoco. En resumidas cuentas, se podría decir que es como el promedio de navidades: no hallarse o sentirse ajeno. Antes, seguramente, antes al 2009 eran fechas nostálgicas para mí, pero ahora, por más que se lea lo contrario, por más solitarias que se interpreten las palabras, se pasa mejor. No mato para que lleguen, no corro por celebrarlas, sé que vendrán y también soy consciente que vendrán más años... Más años.

Siento que este espacio al haber sido creado como un desfogue a dudas y miedos ya no me representa del todo. Es mi pasajero oscuro que me tomó mucho tiempo comprenderlo y en vez de quejarme de él, recibirlo con los brazos abiertos. Vivirá en mí hasta que llegue ese día en que yo ya no sea yo. Hasta ese día en que esa rareza perciba externamente sea apreciada y no juzgada por la espalda.

Creo con mucha fuerza en lo que he podido hallar. Ya no procurar abarcar mucho, ya no velar porque se arreglen las cosas, por cambiar gente, por usar la máscara que muchos usan hasta que ese peso los deja sin autenticidad. Habrán más años... Más años.

Siempre hay una meta compuesta de objetivos. La meta, por más perverso que pueda parecer el sendero, será ser feliz. Desde un asesino hasta un niño. Todos buscan ser felices, Pero los caminos con abismos dan miedo y muchos prefieren tomar aquel que barandas tiene. Donde hay mucha señalización y hasta un bus sin ventanas, pero que por dentro parece tenerlas con cuadros de paisajes pintados por esos mismos que pintaron las vías.

El Marketing Digital es ese objetivo, suena frío y aun así es lo más cercano. El lugar al parecer también lejano y algunos años todavía para el paso. Pero saberlo es todo. O es lo único.

Inteligencia sin amor. Dios. Humano. Hemofilia. Sol. Invierno. Verde. Mate. Música. Tecnología. Cruz. Luz. Malecón. Habana.Viernes. Dexter. Hipocresía. Perdón. Aceptación. Familia. Pareja (disparos a manera de síntesis).

Gracias Veneración al Linaje por estos 4 años, por haber mostrado lo que muchos nunca pudieron ver, inclusive yo mismo. Gracias a los que siguieron el blog, los que comentaron. La más de 4 mil visitas. Muchas gracias.

A todos esos pequeños que nazcan también con la deficiencia, nunca se rindan. Que siempre luchen por encontrarse. Que se pongan logros inspirados por la meta. Que nunca dejen de tener voz. Y que si alguien no los escucha o que si muchos los ignoran, no se desanimen, porque esas personas marchan su camino dentro de un bus lleno de cuadritos en blanco y negro.

Adiós mi primer blog. Si es que tengo otro tendrá que apuntar al objetivo el cual me llevará a la meta.

Hasta más vernos. Hasta siempre.


13/6/12

Lima 13 de junio del 2012


Desde la habitación verde

La mano quemada

Es como cuando ves una película en ángulo subjetivo. Las calles se elevan en una gran prolongación ascendente, Cuesta no sentir que las paredes intentan aplastarte mientras por teléfono te piden que corras más y más rápido. El pedacito de Cuba siempre tiene esos efectos secundarios por repetición del acto de tomar. El brazo se mecaniza en consonancia perfecta. A ojo cerrado las variables de tiempo y distancia se vuelven más fáciles que un bostezo. Y bueno, Larco, mi ejercicio y mi torpeza.

Entonces la llegada y el saludo. Una lista improvisada a último minuto. Solo con la intención de compartir el salón, de quizá soñar unos minutos. Al voltear ya dentro gente y más gente. Rostros, máscaras y pocos pasajeros oscuros, que por su cualidad física, son muy efectivos al mimetizarse con el todo y la nada. Oscuro… Con el ruido escuchar los pensamientos se vuelve más difícil que colocarse una chompa con los dientes.

Para ello, lo socialmente recurrente es ir por una copa con alcohol. Agudiza los sentidos y sirve más dentro que fuera. No olvidar el efecto de 3D antes mencionado. Y al iniciar la observación consecuente se atisba la homologación de estilos. Mismos peinados, mismos colores, mismas ropas. Y se capturan palabras que inclusive son las mismas, aunque con un sonido algo diferente.

¿Qué podrá suceder para encontrarte contigo mismo? Seguir como observador suena tentativo, pero tendría un fin indefinible. Y qué pasaría si dentro de lo mismo, donde todos te ven raro y tú los miras igual aparece alguien que también se siente distante a ello, a pesar de compartir los mismos roles. Tendría acaso tal fuerza que con tan solo hacer que los ojos –a través de la mirada- se intercambien aparezca el cíclope. Un solo ojo, una sola conexión. Que sea tan potente que deje las palabras en un segundo plano. Que el sentir sea la auténtica comunicación.

Y que al parpadear tan solo un segundo, veas cómo los labios capturan una burbuja, atrapándola y liberándola. Una y otra vez en el juego del gusto. Que no obstante del olor ambiental cargado registres ese aroma que te enternece de forma cálida.

Que tanta hazaña cubriría solo siete minutos de soledad. Y que el fuego te recuerde que no es figurativo, que también quema. De pronto la llama se expande, la mano quemada. El roce de la línea en la palma la cosquilla y el adiós con la promesa de volver a vernos. Y como ya es conocido en estas disciplinas, la ausencia y el hasta luego.

Hasta más vernos.

22/4/12

Lima, 22 de abril del 2012

En la casa del nonno

Ventana Rota

Un niño en el camino
se encuentra una piedra
no sabe qué hacer
no sabe qué hacer

El niño se proyecta
sobre mi ventana
las manitas le sudan
la culpa anticipada

De pronto yo me asomo
el paradito en la calzada
me deja perplejo
con su profunda mirada

La noche me domina
El cielo y el silencio
la oscuridad de una día
la oscuridad de una vida

La piedra que volaba
hacia mi ventana
sin saber qué hacer
sin saber qué hacer

Los pedazos rotos
de vidrio salpicado
un suelo de lluvia
lluvia que no mojaba

Busco al niño
su ausencia se mostraba
yo frente al espejo
y el niño que miraba


La noche me domina
El cielo y el silencio
la oscuridad de una día
la oscuridad de una vida

Hasta el otro lado.

19/1/12

Lima 19 de enero del 2012

Casa del nonno

Si nos ponemos a escribir -guardando 5 meses de memoria- es casi un hecho que una sola historia será difícil de sellar. Pero, hay un punto que une cada bloque de esos 30 días promedio. El punto en el que no estuve aquí e intenté desesperadamente acoplarme más allá. Como el disfraz y el teatro, hay un momento en que la función debe terminar. No recuerdo cuándo fue el último día en que me senté a investigar como lo hacía, leer cosas de mi gusto, conversar sobre otro tema que no sea un pañal o un papel higiénico. Alucinante el sentido que queda guardadito en el baúl de los recuerdos. Aunque es preciso hacer la advertencia que no hay candado o cadena que pueda soportar la presión de cada partícula de los 150 días. Cuando se escapa uno y te da un golpe en la frente miras lo lejos que estás del anterior 30 de agosto del 2011.

Recuerdo que era fines del 2004 y me formulé la pregunta sobre qué hacer con el futuro, estudiar e intentar nuevamente ingresar o coger un avión y volar para EE.UU. por la sencilla razón de estar por ahí. Era una etapa crucial, mi primera gran decisión sobre qué construiría yo para forjar mi propio destino. Al fin de cuentas el peso de la universidad se posó en el firmamento más rápido que las otras variables. Y pasaron 5 años estudiando y trabajando más los dos posteriores donde tuve otros logros direccionados a la misma meta: felicidad.

Hace un par de noches volví al 2004, pero con una barba completa, la voz más ronca y 150 días en los que no escribía en este mi espejo, el que mejor me sirve. Era de noche y yo sentado en la sala veía las cortinas moverse, como un péndulo que me proyectaba un trance involuntario y yo que me dejaba caer, pues necesitaba salir de ese momento. Las reflexiones pasaban como pantallazos, cuando inesperadamente se soltó el candado destapándose el baúl. Cuántas imágenes se entrelazaban, nuevas personas, nuevos sitios visitados, otros comportamientos. Yo hacía el papel de testigo desde arriba, era una erupción que me golpeaba la cara, sin quemarme.

Luego una llamada la cual ni supe cómo contestar, la noche y las horas. La 5:00 am, un sol y el sueño en blanco.

¿El valor de tener bienes o la valorización de cada paso? De hecho sé que muchos discrepan en el punto de las creencias. En mi caso considero que luego de partir mi mundo paralelo será la memoria de algunos y el baúl de muchos. Yo no me veré, pero sé que otros sí. Por ende, si solo tengo estos años para vivir, no interesa tanto la celeridad con que consiga una camioneta que supere mi auto; todo lo contrario, me acercará hacia mi meta, despertar ansioso por el día, desesperado por crear en la forma que yo sienta.

Conozco amigos, familiares, ex parejas, etc… Que tienen la capacidad de anular la meta compartida y desviarse hacia instrumentos que al final lo único que hace es fomentar las ganas de conseguir más costosos y tecnológicos placebos.

Miro mi techo del cuarto que llevo días en y noto cómo la pintura se ha levantado, ese pedacito quiere caerse en cualquier momento, tiene algo muy metido que no lo deja caer. En física se le conoce como “resistencia”.

Hasta el otro lado.

30/8/11

Lima 30 de agosto del 2011

Casa del nonno

Cómo me encantaría ver a aquella polilla que me visitó allá por el 2009. Recuerdo tan bien cuando se posó sobre mi manta, hacía el mismo frío que esta noche, inclusive hasta el tiempo coincidía con este momento. Mi habitación ahora simula una cápsula fría que contiene todo lo que siento, en las paredes andan colgados mis títulos, aunque mientras más transcurren los meses pareciera que se van fusionando con la fachada despintada. Es como si ya no brillarán tanto. Hay veces en que no son perceptibles ante mis ojos. Al fin de cuentas no interesa cuántos cartones te adornen, sino la actitud que tengas sobre la gente y los múltiples escenarios.

Escribo este post sobre mi laptop de más de dos años de antigüedad marca ACER, no salió tan mala, pensé que lo sería al no poder pagar una HP y solo limitarme a dejarla paradita en el módulo de una tienda. Mi cama de dos plazas se extiende hasta cada extremo, y yo cada vez más pequeño sobre un color azul, que me sumerge a profundidades que creía haber buceado con anterioridad. No es mentira la habilidad que ha desarrollado, intento abrazar a una almohada y tampoco la siento. Esa suavidad acolchonadita es simplemente una superficie plana en crecimiento.

Es curioso que cuando estoy en el trabajo o el gimnasio lo único que pretendo es acostarme en este colchón y cuando me encuentro sobre sus resortes, la cabeza se me entumece y a mis oídos un pito criminal los acosa. Detesto estar en un lugar que me haga sentir incómodo; adoro llegar a dormir después de un lunes. ¿Qué falta? ¿Qué ha cambiado?

Quizá sea que en estos últimos meses yo sea el intruso en un cuarto que fue de otra persona. De un Jorge más cálido, con más preocupaciones, con mayores ganas de encuadrar cada instante relevante. En cambio, desearía que mi mano se amplificara e hiciera un barrido total, puesto que ya no soy el mismo, me rompí junto a la copa. Me transmuto y luego juego el papel de la polilla: me convierto en el visitante.

Dejaría solo la cama, la TV y mi cómoda, lo restante me encantaría respirar verde, pintarlo todo de ese color… Considero que desde ese nuevo ángulo podría hacer nuevamente este cuadrante algo más mío, pero a la larga seguiría siendo un préstamo y yo un pasajero.

Mañana mi último día como Promo Coordinator en KC.

Hasta el otro lado.