27/4/09

Lima 28 de marzo del 2009

Casa del nonno

Un día más sin poder salir, mis amigos no dejan de llamarme para compartir con ellos, es una constante, me muero por vivir mi edad y no lo estoy consiguiendo. Qué tremenda joda.

Hoy me salió un grano leve en la mejilla derecha, detesto cuando la espontaneidad cutánea se hace manifiesta. Recuerdo que este tipo de problemas era un bajón en mi autoestima a la hora de salir con mis amigos y mucho más fuerte si hablamos de sílfides. En estos días el problema no es tanto dirigido por un factor estético, sino de salud física. Es oportuno mencionar que me siento apto para caminar, las cosas han tomado su curso positivamente, pero en cualquier momento puede atacar de nuevo. Las imágenes de mi libertad anterior las siento tan distantes.

No he llamado a Showie por su cumpleaños, lo haré mañana; a la que sí llamé fue a Majo, para ser sincero, en primera instancia, no lo iba hacer, pensé que –por ser su onomástico y por ser la hora del almuerzo- estaría degustando de comida china junto a su familia, a los pocos minutos me responde el mensaje de texto diciendo que sino llamaba la cuestión se iba a poner de color rojo, así que dubitativo y temeroso cogí el teléfono y la llamé.

Mi pie ha entrado a un lapso de progreso, aún así, me corroe el deseo incalculable de salir a divertirme, no soporto estar metido más tiempo en casa, necesito escaparme y amanecer fuera del conflicto del tobillo, ya son meses que tengo que lidiar con ello.

Estoy leyendo un par de libros simultáneamente, en la universidad el trabajo se concentra en el taller, los trabajos “domésticos” han quedado en el olvido. Estos libros son dos: las crónicas de un periodista mexicano muy rico en imaginación parafernalia y muy dejado en la puntuación, qué mierda, igual el tipo es muy divertido y me hace viajar por sus aventuras turísticas o encontrar asombrosos a personajes que igualaba –en cuanto a importancia- a mis ganas de quedarme en casa; el otro libro habla de los irregulares manejos que el ejército peruano cometió en época del terrorismo, este patín Uceda logra emancipar los hechos desde la oscuridad del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército) hacia una plataforma con una verdad polarizada sanamente, sería, pues, imposible que se narre –gracias a la investigación- todo con detalle y lujo.

Seguiré viendo la tele, que como se comprenderá, es una de las actividades que puedo hacer por el momento.

Hasta al otro lado.

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