18/7/09

Lima 18 de julio del 2009

Casa del nonno
Una historia a destiempo II

Cuando hay mucho trabajo por hacer buscas más el momento que el lugar, ese espacio que te permita liberarte de la carga y qué mejor oportunidad que la de hacerlo en paralelo a la descarga propiamente del cuerpo, al desahogo trasero, la tos escondida, el humito maquillado.

Uno saca la laptop para cerrar las diapositivas inconclusas mientras se alimenta el vacío del wáter, avanzas, justificas, grabas, repites y grabas. Al acompañamiento poco plácido de los sonidos del mundo –de mi mundo- y del perfume que los contornea. Contorno y perfil. De repente una llamada, no al celular, sino a la radio. Una alerta insistente comprometida en no defraudar, contesto… “¿Oye ya tienes las diapositivas listas?... Estoy en eso –respondo-, -repreguntan- ¿dónde estás?, -contesto dulcemente, sin mentir- ocupado.” Fin de la conversación.

Si era fastidioso seguir trabajando con mis manos y con el resto, sumarle la comunicación externa ya acudía en demasía. El pantalón por los suelos, el regazo siendo montado por la laptop y la disyuntiva de no atinar dónde colocar la radio. Pues quedaba un espacio, un detalle frondoso –en inverno-, el todo o la nada. Fue el todo para terminar en la nada. La radio entre el estómago y el regazo, complacido sobre el colchón. Repentinamente un picazón una separación de piernas involuntaria. Una pérdida comunicacional, la muerte electrónica de un buen compañero.

Mezclado por la mierda y el agua turbia, la condenada seguía recibiendo las alertas, no daba la vida así de fácil, batallaba como una guerrera hasta el final, dominando las pesadillas y aferrándose a la caca.

Desde arriba y abrigado solo por la mitad superior atisbé la situación, meter la mano a una Caja de Pandora destapada y con sorpresas ya evidentes. El honor o la radio –evaluación-: la radio. El agua no estaba fría era acogedoramente pestilente, el teléfono que se empeñaba en seguir sumergido. Desesperación. Tomarse las cosas con calma y esperar a que un solo movimiento lo atrape y finalmente lo rescate. ¡Upa! Atrapado, poderosamente apestoso y en mano.
Literalmente fue defecado por su dueño, por el rubiecito que perdió el gastado honor.

El tobillo controlado, a la espera del seguro de EE.UU. Todo por buen camino, lento y firme.

Hasta el otro lado.

4 comentarios:

  1. Espero que te mejores se que factor no esta a la mano de todos.
    Pero siempre hay una luz en el camino como dicen...

    saludos

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  2. Los pasos lentos son mas seguros.

    Saludos.

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  3. Accidente tan fatal como aquel me trae a la memoria la vieja frase: "La comunicación se fue a la m..." (sic)

    Espero el grillo haya sido desinfectado y que te hayas lavado bien las manos.

    Que tengas una buena velada.

    Mauricio

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  4. mmmmm bueno antes puse, "me gusta como escribes" realmente me parece que para este, no estabas inspirado o mas bien, que clase de inspiracion habras tenido... decepcionante

    solo un amigo anonimo

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