9/8/09

Lima 09 de agosto del 2009

Casa del nonno

Menos 24 horas.

Desde el día del padre que no compartía con el padre de mi padre. Cuando lo vi al entrar por la puerta junto a mi hermano descubrí que el ropaje de su cabeza estaba más blanco que nunca y que debajo de su bracito derecho lo acompañaba un bastón elegante y negro. La elegancia la dejé y me preocupé por esa falencia de luz, en los 21 años de carcasa corpórea que me dibujan sobre la vida no lo había visto apoyado en uno de esos. Siempre tan árbol y ahora que veo cómo empieza la hojarasca me da un no sé qué, un no sé cuándo. Papapa.

Al salir de su casa inicié un recorrido nómada entre los parques de Surco, el formato del día fue interrumpido por el sol, los jardines se mostraban más verdes por la iluminación espontánea –qué precioso es el verde-. Niños con perritos jugando a la rayuela que también era verde como los pastos de Santiago. Forzada a erguirse en un terreno que no era el suyo una palmera expandía su sombra por encima de una banca algo sucia y solitaria. Quería ser un espectador de aquella película: el sol, la rayuela y el verde. No me atreví a moverme, esperaba –como pieza de ajedrez- ser movido por una mano dulce y blanquita como los alfajores. Sí pasaría, pero un tanto después.

Fue la Avenida Benavides la que me hizo llamarla, tres días sin saber de ella, de sus ojotes caramelo. Una alerta exitosa era respondida con la celeridad del rayo. Se notaba que la dormilona le colocaba pelusas en la boquita, quería pronunciar a y le salía o. No sé, igual todo se entendía. Le describía lo que por mi costado se pintaba, los tamaños, las rarezas y la pista. “¿Vamos al Tip Top que veo?”, respuesta: “Estoy en pijama”. “Quiero verte –de mi parte indirectamente-“, contestación: “Yo también – de su parte directamente-“.

Y así fue como la temática del bohemio se posó como el título de nuestra noche, una estrella frente a la helada brisa del acantilado. Un par de tés con sabores nuevos, el títere del azúcar y una cucharita. Variedad de libros al lado nuestro, una poesía dejada a la mitad, de un vate que jamás leeremos juntos.

Un bar terminaría la noche y comenzaría el entonces y el no sé. Esa piel tan suave que relajaba cada músculo de mi cuerpo, esa boquita que no imaginé tocar sin manos y el motor oxidado, la bomba sanguínea que tenemos en el pecho no paraba de funcionar. Vibraba y sonaba solo para mí, nadie más percibía el ruido, pero ella tan ella no requería de sus oídos para darse cuenta de la explosión en la que mis conjeturas se disipaban.

Cómo se me ha ido el dinero este mes. El sueldo del practicante y la pasión de un profesional.

Hasta el otro lado.

5 comentarios:

  1. Jorge, leo tu publicacón y siento que te vas a enamorar .. pero ya sabes con cuidado todo , acelera cuando debas de hacerlo y frena cuando sea necesario.

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  2. comparto la opinión del lector de arriba, por otro lado comunicate conmigo urgente amigo, un terapista fisico español esta evaluando a los pacientes de hemofilia, seria bueno que te vea, él solo estará hasta el lunes...

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  3. .... esa respuesta estoy en pijama...tan familiar, tan conocida....tan mi PILI....

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  4. Estimado Jorge, amar y ser amados son las dos misiones principales que tenemos en este planeta. Siéntelo y dalo.
    Me alegro que lo estés experimentando.

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  5. que bueno que por lo menos tu sepas lo que es "el amor", espero que no te enteres nunca lo que significa "el desamor" no se lo deseo a nadie

    solo un amigo anonimo

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