27/11/09

Lima 27 de noviembre del 2009

Casa de Pam en Los Ángeles

Black Friday. Las compras del año en todo EE.UU. Es la primera vez que participo del tal magno evento. Cuentan por acá, que el año pasado, gente murió desesperada por entrar a las tiendas. Los precios son tan bajos que no hay reparo a la hora de pasar la tarjeta o de entregar los billetes de veinte en veinte.

Pude llegar a una tienda que es propia para el estilo que utilizo, o que pretendo alcanzar. Se llama H&M los precios no eran tan bajos como para la fecha en la que se está, aún así, compré ciertas cosillas que necesitaba urgente. Ahora vendrá un amigo a recogerme para seguir en la búsqueda de lo barato y bonito.

El lugar en donde me estoy alojando es muy acogedor, la familia cariñosa, asequible, con la mano al instante para ayudarte ante cualquier percance. Realmente, tengo mucha suerte por haber reencontrado a Pam, después de más de diez años casi.

La familia está compuesta por cinco, teniendo en la última posición de la fila –por factor generacional- a un rubiecito que no pasa los seis años. Éste tiene unas energías interminables que se paran recargando con cada pasito que da. A cada momento inventa un juego. He visto cómo pinta, no se pasa los bordes, combina los colores esbozando contrastes que yo no he consigo alcanzar en mis casi 22 años. Creo que por ahí va su vocación, pero, en fin, at the end, all changes.

En Lima, las cosas las tenía apretadas, la universidad y el trabajo. Por el X ciclo (en Perú el currículo universitario se maneja con diez ciclos, cada uno de éstos con cuatro meses, y en suma cinco años). Con el trabajo me encontraba en plena transición de cuentas –clientes-, no es difícil, pero si confuso por todos los papeleos que comprende la labor.

No puedo negar que en momentos de tranquilidad la mente se queda en blanco, ya no piensas y es mejor así. Suavemente frío… Dulcemente amargo, ni modo. Me estoy sintiendo lejos, no por espacio, sino de mí, comportarse así por defensa, no sé qué vicisitudes traiga en la ruta.

El gusto de escribir en el blog, se me está escapando de las manos. ¿Qué está pasando? ¿Este cambio afectará también a lo que yo mismo he creado?

Hasta el otro lado

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