27/4/09

Lima 27 de abril del 2009

Casa del nonno

El último año de universidad -dentro del taller de publicidad que ésta maneja- me ha hecho sentir que la vida en un proyecto de agencia converge entre una nube tormentosa de irresponsabilidades y un rayo poderoso de responsabilidad. Ahora cuando el rayo traspasa –a los que se encuentran dentro de las nubes grisáceas- el dolor de ser penetrados es tal, que comienzan a lloriquear o hacerse los valientes efímeros. Esta valentía de poca monta me convence que un aspecto innegable del peruano es tener miedo a decir la verdad y cuando se la dicen optan por hacer una escena ridícula y pasar encabronadamente desapercibido por su(s) falta(s).

Lo más sad de la historia es que te llegas a acostumbrar a vivir con ese tipo de gente que se aprovecha de tu esfuerzo de esas sanguijuelas que chupan, chupan y chupan hasta que sufres una metamorfosis y comienzas a buscar sangre nueva para volverte como ellos.

La solución radica en no dejarte desangrar y hacerles el pare desde el inicio, al comienzo caerás espeso por no ser como ellos, al pasar el tiempo se darán cuenta que estás en lo correcto y ocurrirán dos cosas: la primera, parte del grupo te respetará y se unirá a tu visión acertada de las cosas; segundo, los chupasangre tendrán más hambre que nunca. Ya no habrá la misma cantidad de alimento que solía existir antes de tu llegada, se desesperarán y como consecuencia les quedarán dos opciones: la primera, dejarse de cojudeces y aportar en el trabajo; segundo, odiarte tanto que se apartarán del grupo en busca de su alimento (sangre del algún pelotudo que los aguante).

Cambio a la salud, bueno, está siendo tratada de una forma profiláctica, es decir, preventiva, esto me ayuda a no estar tirado en la cama por tantos días, sin embargo, los dolores siguen frecuentándome de cuando en vez. Ya es casi un mes de mi última recaída, ha pasado realmente veloz. Este miércoles que viene es mi exposición del proyecto de tesis y mañana mi final en el taller de publicidad lo que me dejará libre para experimentar el de relaciones públicas que por lo visto será mucho más tranquilo que el primero.

Por el momento ando en la búsqueda de un empleo, lo que consigo no me alcanza y ya me cansé de andar pidiendo. Lo difícil es que mi pie aguante y no me haga renunciar una vez más.

Hasta al otro lado.

Lima 28 de marzo del 2009

Casa del nonno

Un día más sin poder salir, mis amigos no dejan de llamarme para compartir con ellos, es una constante, me muero por vivir mi edad y no lo estoy consiguiendo. Qué tremenda joda.

Hoy me salió un grano leve en la mejilla derecha, detesto cuando la espontaneidad cutánea se hace manifiesta. Recuerdo que este tipo de problemas era un bajón en mi autoestima a la hora de salir con mis amigos y mucho más fuerte si hablamos de sílfides. En estos días el problema no es tanto dirigido por un factor estético, sino de salud física. Es oportuno mencionar que me siento apto para caminar, las cosas han tomado su curso positivamente, pero en cualquier momento puede atacar de nuevo. Las imágenes de mi libertad anterior las siento tan distantes.

No he llamado a Showie por su cumpleaños, lo haré mañana; a la que sí llamé fue a Majo, para ser sincero, en primera instancia, no lo iba hacer, pensé que –por ser su onomástico y por ser la hora del almuerzo- estaría degustando de comida china junto a su familia, a los pocos minutos me responde el mensaje de texto diciendo que sino llamaba la cuestión se iba a poner de color rojo, así que dubitativo y temeroso cogí el teléfono y la llamé.

Mi pie ha entrado a un lapso de progreso, aún así, me corroe el deseo incalculable de salir a divertirme, no soporto estar metido más tiempo en casa, necesito escaparme y amanecer fuera del conflicto del tobillo, ya son meses que tengo que lidiar con ello.

Estoy leyendo un par de libros simultáneamente, en la universidad el trabajo se concentra en el taller, los trabajos “domésticos” han quedado en el olvido. Estos libros son dos: las crónicas de un periodista mexicano muy rico en imaginación parafernalia y muy dejado en la puntuación, qué mierda, igual el tipo es muy divertido y me hace viajar por sus aventuras turísticas o encontrar asombrosos a personajes que igualaba –en cuanto a importancia- a mis ganas de quedarme en casa; el otro libro habla de los irregulares manejos que el ejército peruano cometió en época del terrorismo, este patín Uceda logra emancipar los hechos desde la oscuridad del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército) hacia una plataforma con una verdad polarizada sanamente, sería, pues, imposible que se narre –gracias a la investigación- todo con detalle y lujo.

Seguiré viendo la tele, que como se comprenderá, es una de las actividades que puedo hacer por el momento.

Hasta al otro lado.

Lima 26 de marzo del 2009

Casa del nonno

Cumplí mi palabra como todo un caballero: derroté a la consistencia. El día comenzó muy temprano tenía la vaga ilusión de sentirme mejor y no tener que faltar a mi segundo examen de portugués, pero Dios y sus santos no tardaron en confirmarme su inexistencia. Perdí la prueba, tendré que hablar el lunes –si me recuperó- con los profesores para que me programen otra fecha. He sido testigo varias veces que por motivos menos importantes y más apasionantes que los míos alumnos han justificado sus inasistencias por viajes o engreimientos.

Al casi terminar la mañana María José me llamó a mi casa, ella no cree que cada vez que me llama tan solo mencionar su nombre me sumerge en una serie de recuerdos tristes, a una cantidad numerosa de caricias que tuve con su homónima de primer nombre y a su opuesta en inocencia con la misma estúpida ternura.

Hablamos de mucho diciendo tan poco, oí demasiado escuchando susurros, perdido en mi locura, sin llegar a quedar ciego. En tiempo de sicóloga la que me trataba afirmaba que la redacción liberadora junto a un diario era la mejor solución para el bienestar mental. Me daba mucha pereza cometerlo, ahora tengo una laptop, el medio es divertido, me desahoga de cuando en vez, parto a una realidad distinta, me torno en un esquizofrénico nocturno, tunante con el teclado, más sincero en la escritura.

La parte con trascendencia histórica tomó lugar con el concierto de Iron Maiden, compré mi entrada hace tres meses aproximadamente con ansias de ver a los legendarios británicos, para acabar escribiendo en este ‘diario’ mientras miles de fanáticos aguardan por los grandes. Es una parte que me duele incluso más que el pie y la única manera que tengo de canalizar el enojo es continuar presionando estas teclas.

Mi abuela está siendo operada desde las seis de la tarde, aún no me confirman si todo está OK, siguiendo lo que me dijo mamá las probabilidades de que todo sea un éxito son mínimas, el cáncer avanzó mucho y se desconoce qué acción será tomada para darle una mejor calidad de vida, ya sea incrementar sus chances indefinidamente o ponerle un cronómetro mortal en el cuello y hacerla correr en una faja de muerte hasta que el número del indicador llegue a dos años o quizá mucho menos.

Hasta al otro lado.

Lima 24 de marzo del 2009

Casa del nonno

El examen de portugués estuvo totalmente fuera de lo que tenía pensado, las lecturas largas en su extensión y simples en su contenido terminaron quedando guardadas en el libro por un tiempo indeterminado. No cabe duda que el concepto de este ciclo -que ya termina- difiere en su estructura del anterior, las historias brasileras, las leyendas poco conocidas aterrizaron luego del largo viaje de aprendizaje.

Al terminar el examen en el Centro de Estudios Brasileros, quise ir con muchas ganas donde mi abuela y mi mama para saludarlas y saber cómo estaban. Todo comenzó con un ligero hedor de resentimiento al entrar por la puerta, es como si siempre estuvieran dispuestas a hacerte sentir realmente mal, no obstante, el cariño que tengo hacia ellas es más fuerte que sus cojudeces. Y voy…Sigo yendo.

Los minutos se iban para jamás volver cuando de pronto mi mamá se acerca y me dice que quiere conversar conmigo, ella nunca quiere conversar, lo que le gusta es hablar, pero no preguntar –caso muy distinto al de mi padre, cuyo interés por saber de mí es tierno desde ojos externos y desde los míos desesperante-. Me asegura que las cosas con la abuela están mucho peor de lo que se había dicho, que era muy probable que se vaya como los minutos: para nunca volver. Este jueves la operan y no se sabrá de su destino hasta que el médico termine con ella en el quirófano.

Al irme de la corta visita, y obviando muchos detalles, el pie que me tiene esclavo del dolor hace meses comenzó a darme señales que la batalla no ha terminado y que me costará mucho ponerle un coto o mantener la ilusión de que se podrá.

Compañeros de la universidad llegaron a mi casa a las 3:00 p.m. para hacer un trabajo de investigación de mercado, aún tenía la esperanza de mejorarme y no tener la necesidad de faltar a la facultad. Me equivoqué. Se fueron con rostros sorprendidos, suficientemente sanos para irse caminando, necesariamente jóvenes.

La idea de hacer un diario es para reducir la preocupación que me rodea, exteriorizar lo que siento. Dudo ser constante con respecto a los días, a pesar de ello haré lo posible. Mañana hay actividades importantes de realizar, desconozco si podré hacerlas. Se llama Hemofilia señores.

Hasta al otro lado.