30/7/09

Lima 30 de julio del 2009

Casa del nonno

*No todo lo escrito es el fiel reflejo de la realidad. Haciendo alusión a la novela.

Besos con sabor a ceniza, una lengua ávida de licor, labios rellenos de magia que los hacían irresistiblemente irresistibles. Ojos pícaros, uno lunarejo el otro fabuloso en su brillo. No era Lima el lugar del encuentro, más al sur dos almas desconocidas se dejaban sentir, sin finiquitar el hecho. El intrépido viento galopaba al socialismo del sentir, al lúdico despecho, a la resequedad de la boca envuelta, del desuso tardío.

Fuera de la cama, sin café, ni libros. Con un factor en la maleta, fresquedal de antojos no comestibles, de ilusiones apagadas al aceptar lo desconocido. Un amigo, que se hizo tal, sin buscarlo, siendo amable y no bueno. Hablando más que preguntando, contando más que indagando. Y la extrañeza de ellos dos, la del sabor y la del amigo, de la dulzura amarga y del orador vacío.

Al llegar, las presentaciones familiares, muchos hola y chau que ya no recuerdo. Otra vez el papel del testigo, la del actor en stand by, el mimo cautivo. De lado de los sillones una ventana que más se asemejaba a un espejo ya estudiado, sin reflejo aparente, pero con una semiótica evidente. La composición: algunas toallas húmedas y un perro con rastros y sin presencia.

Se hizo más noche. Esa suave adicción despertaba al fumador dormido, al particular cigarrillo que se encendía con pasión y no con fuego, entonces las paredes calientes y vibrantes que encasillaban a ese pétalo de sensaciones, a la nodriza rebelde, a los 18 más uno. Un enjambre lleno de deseos y escaso de planes, un ponzoñoso divertimento directo, con la posibilidad a algo más concreto, descartando la burocracia previa al tacto, a esa que se pone enfrente anterior al contacto de dos seres que se huelen, se saborean y no hablan.

¿Será requisito ser compatibles en gustos para poder gustarse? ¿Si yo leo y escribo con la fuerza de un glotón empedernido, el hambre del complemento deberá ser tan exagerado? ¿Para qué otra pluma, acaso la mía no basta para narrar lo vivido? ¿Hablar de Julio o Jorge me harán más feliz, si cuando la veo lo que más deseo es olvidarme de ellos para volver a recordarlos a la hora de escribir frente a la laptop? Desconozco.

Pasó un feriado largo, mañana devuelta al trabajo. Mantenerte ocupado hace que los instantes de libertad sean más regocijantes.

Este mes a usar la tarjeta, eso pasa por comprar gustitos. ¡Qué bonitos! Esa casaca hasta tiene capucha.

Hasta el otro lado.

18/7/09

Lima 18 de julio del 2009

Casa del nonno
Una historia a destiempo II

Cuando hay mucho trabajo por hacer buscas más el momento que el lugar, ese espacio que te permita liberarte de la carga y qué mejor oportunidad que la de hacerlo en paralelo a la descarga propiamente del cuerpo, al desahogo trasero, la tos escondida, el humito maquillado.

Uno saca la laptop para cerrar las diapositivas inconclusas mientras se alimenta el vacío del wáter, avanzas, justificas, grabas, repites y grabas. Al acompañamiento poco plácido de los sonidos del mundo –de mi mundo- y del perfume que los contornea. Contorno y perfil. De repente una llamada, no al celular, sino a la radio. Una alerta insistente comprometida en no defraudar, contesto… “¿Oye ya tienes las diapositivas listas?... Estoy en eso –respondo-, -repreguntan- ¿dónde estás?, -contesto dulcemente, sin mentir- ocupado.” Fin de la conversación.

Si era fastidioso seguir trabajando con mis manos y con el resto, sumarle la comunicación externa ya acudía en demasía. El pantalón por los suelos, el regazo siendo montado por la laptop y la disyuntiva de no atinar dónde colocar la radio. Pues quedaba un espacio, un detalle frondoso –en inverno-, el todo o la nada. Fue el todo para terminar en la nada. La radio entre el estómago y el regazo, complacido sobre el colchón. Repentinamente un picazón una separación de piernas involuntaria. Una pérdida comunicacional, la muerte electrónica de un buen compañero.

Mezclado por la mierda y el agua turbia, la condenada seguía recibiendo las alertas, no daba la vida así de fácil, batallaba como una guerrera hasta el final, dominando las pesadillas y aferrándose a la caca.

Desde arriba y abrigado solo por la mitad superior atisbé la situación, meter la mano a una Caja de Pandora destapada y con sorpresas ya evidentes. El honor o la radio –evaluación-: la radio. El agua no estaba fría era acogedoramente pestilente, el teléfono que se empeñaba en seguir sumergido. Desesperación. Tomarse las cosas con calma y esperar a que un solo movimiento lo atrape y finalmente lo rescate. ¡Upa! Atrapado, poderosamente apestoso y en mano.
Literalmente fue defecado por su dueño, por el rubiecito que perdió el gastado honor.

El tobillo controlado, a la espera del seguro de EE.UU. Todo por buen camino, lento y firme.

Hasta el otro lado.

Lima 18 de julio del 2009

Casa del nonno

Una historia a destiempo I

Hacía frío, mucho frío, es Lima, pero para los que no hemos ido muchas veces que digamos a la nieve es... Frío. Todos los reportes del trabajo terminados, nada pendiente por ahí, hora de salir. Multan por los bocinazos, igual se da el concierto arrítmico, si te concentras tu cabeza arma una partitura criolla, composiciones de lado a lado, ritmos y sabores, lo demás depende de tu inteligencia musical. Do, Re, Mi, Fa, ( ), La y Si –se obvia el quinto, temas climáticos-.

Al llegar a la universidad todo está programado para una hora, el timbre nunca falla, cambios de turno, estudiantes corriendo dándose la maratón de su vida por capturar los dos minutos que sobran para llegar a tiempo. El cuerpo posee asimismo su propio reloj, dentro de esta gama relojera orgánica nunca faltan los que se encuentran en un estado de deterioro –mucha comida-, fallas mecánicas –alcohol y químicos diversos-, errores de fábrica –imperfección genética (¡OH!)-, y demás. El compás de mi relojito anda muy bien, trabaja como si fuera uno suizo, cuando en verdad es uno hecho en California con insumos de muchos sitios.

Los labios van desdibujándose, las mejillas de rosadas cambian a rojas manzana, los ojos se ensanchan y lo que queda se ajusta para que lo que aún no se ve, pero se sabe que está, no salga disparado y te haga ver más caderón. En ese tira y afloja uno se pregunta qué tan lejos la disposición sanitaria se ubica. La alarma del californian watch es imparable, la condenada suena y suena, siempre a la misma hora -6:15 pm.- por diferentes canales. Hay que ser puntuales caramba.

En la universidad son muy considerados, en cada piso de los salones y talleres hay un baño para personas discapacitadas o enormemente culonas –que a largo plazo vendrían a terminar también lisiados, dependiendo el uso por supuesto-, son espaciosos, casi el triple que el resto de los baños. Al costado del inodoro se asoma una baranda metálica donde uno puede apoyarse a la hora de reposar las nalgas sobre el tazón.

Hasta el otro lado.