19/2/10

Lima 19 de febrero del 2010

En MEC

Con que al fin me dieron la respuesta tan esperada. Todo un año luchando, contactándome, invirtiendo de los pocos ahorros para un: “Tu ID llegó, pero, lamentablemente, alguien de la casa, en la cual dio la dirección, dijo que no vivía ahí. Así que para volver a intentarlo debe acercarse a nuestras oficinas para proseguir con el trámite. Previamente inscribiéndose en el Post Office. No se preocupe, no tendrá que pagar nuevamente por la emisión del documento”. Hijo de madre. ¿Sabe qué significa para mí volver hasta California? ¿Sabe qué es conseguir US$ 1,200.00 más gastos extras para un solo documento? ¿Sabe que sino tengo el seguro me puedo ir a la gran nada? Un sello es igual a una vida. Un papel donde escribes tu destino.

Me siento sumamente triste, derrotado, es inevitable no sentirme así, después de tanto. Tantas noches frente a la laptop buscando posibilidades, tantas reuniones. Y de pronto todo depende de un hilo. Un cordón de algodón. La costura lacrimógena del desconocimiento. Estoy en el trabajo, hago mis responsabilidades, sin cometer errores, mientras mi cabeza flota y sobrepasa las capas escalonadas de la atmósfera. Me elevo… Siento cómo la presión aumenta y me destroza la cabeza, mi tobillo vuelve a doler, cojeo. Blasfemo: “Dios parece que estás más abajo que arriba, porque cada vez que intento subir me jalas del tobillo y me sumerges en el lodo de esa tu Tierra.” Amén.

Nublado, no veo. Me vuelvo un personaje más de Ensayo de una Ceguera de Saramago. Hay una luz, una única luz que logra partir mi coraza, que logra que mis ojos reconozcan otra vez la trocha que falta recorrer, o que en su defecto se volvió más larga. Como un elástico que lo estiras. Los dos en el auto rojo, yo que volvía hacer un niño llorón y hemofílico y ella que solo absorbía mis lágrimas, que me decía que no todo estaba terminado y que si así fuese igual seguiría ahí. La personita que no me dijo: “Pucha qué pena”.

Determinación, coraje, deshueve y más paciencia. Es lo que he aplicado para diferentes problemas, lo que pasa es que las baterías se gastan, las puedes volver a cargar claro, si es que tienes un cargador fiel a tu lado. Yo tengo uno. Bueno una.

El lunes llamaré para ver que otras aristas tiene este rombo malévolo. Una le encontraré y seguiré en la lucha. Never stop fighting.

Mi Coca-Cola light terminó, igual que mis ganas de escribir.

Sigo triste. Sigo… Punto.

Hasta el otro lado.

1 comentario:

  1. Estimado Koki,

    Es una pena y da cólera leer lo que ha pasado. Sin embargo, estas tan cerca de lograr tu objetivo. Es hora de tomar aliento y seguir luchando, ya estas tan pero tan cerca de algo que muchos hermanos sueñan y muchos jamas lograremos.
    Un poco más de esfuerzo ya estas ahí nomas...a puertas.
    Un fuerte abrazo amigo (irónico porque no estoy allí para ayudarte) así que mejor un fuerte abrazo hermano de sangre y que toda mi poca buena suerte sea para tí aunque no creo que la necesites, pues tu solo has logrado muchas cosas.
    Cuídate...

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