1/6/10

Lima 01 de junio del 2010

Off the record

Esta noche será un año, siento que será increíblemente interminable, es que la veo ahí dormida, escucho su respiración tan suave, cómo se mezcla con el sonar de cada tecla que presiono. Su piel de nieve es caliente como la arena bajo un fuerte sol de verano, me calienta a pesar de estar ella sin abrigo.

Hace dos días sentí temor de que todo lo maravilloso que me podía estar pasando fuera un sueño, que con un abrir de ojos todo terminara. Que las luces de mi felicidad se apaguen de porrazo, sin darme escape a un último suspiro. ¿Alguna vez se han puesto a pensar si es que todo lo que están viviendo fuera simplemente un sueño profundo, un letargo quisquilloso?

Pues yo nunca ocupé un minuto en esto y el terror de que lo sea me ha quitado horas de sueño, como también me ha enseñado quizá a valorar más el milagro de compartir una pizza o una película. Dejar de reclamar cosas vacías y llenar esas copas de intriga con el regocijo de que al menos puedo leer en los labios de una persona un lindo “te amo”. Unas “buenas noches”.

Fuera del resto, me siento algo atareado, se sintetiza en tres puntos cruciales: el primero, es que no sé cómo manejar mis emociones si es que quiero dar todo y mi todo se levanta el velo y me susurra que es demasiado, que no sature. Pues desconozco cuáles serán las porciones exactas de entrega, como si existiese un manual caray; segundo, mis padres siguen sin darse cuenta la repercusión que pueden tener sus palabras. Si bien soy distinto a ellos, igual me duele lo que digan o dejen de expresar. Vine de ellos, es muy difícil para mí hacer caso omiso a ciertas actitudes; el tercer punto, es que tengo que encontrar momentos para estudiar más mi Curso de Actualización para la obtención de la licenciatura. Solo tengo las noches y los fines de semana. Sigo, sin administrar bien mis tiempos, sin recordar que soy uno. O al menos eso creo que ha ocurrido.

Sigo escribiendo dentro de la misma noche, al costado el ejercicio pulmonar y un cabello que me pide que me pierda en él. Igual mañana hay trabajo y la rutina vuelve a cero (00:00) hasta llegar a veintitrés con cincuenta y nueve (23:59).

Ya no tengo con qué sonarme los mocos, he usado la sábana, si se entera me mata.

Hasta el otro lado.

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