30/9/10

San Francisco 27 de setiembre del 2010

At the Sir Francis Drake Hotel
Del 24 al 28


Las calles son interminables, colinas que se abren paso por la inmensidad de la ciudad. Un tranvía parte en dos a la avenida, con el calor seco que calienta, pero no hace sudar. El cielo es despejado, poco visible, solo lo puedes ver por partecitas. Esto se debe a la cantidad de edificios alargados que escoltan las veredas y las convierten en un lugar de puro cemento, donde la naturaleza tiene que pedir permiso para hacerse notar.

Este viaje nuevamente estuvo relacionado a la Hemofilia, volví a California para ser parte de un congreso mundial en búsqueda de formar líderes en las diversas comunidades del globo. Duró cuatro días, con previa escala en Houston. Es muy difícil encontrar un vuelo directo desde Lima, o al menos no conozco uno.

Al entrar al hotel me quedé impresionado por la majestuosidad de la estructura. Techos muy altos, todo alumbrado por lámparas araña doradas. Una vez de esperar casi tres horas para que mi cuarto esté listo, subí por el ascensor hasta el piso 17 que era donde mi descanso esperaba. No resistí y lo primero que atiné hacer fue pegarme un buen baño de agua caliente. Un viaje de casi 12 horas había logrado que mi camisa se adhiera al pellejo. Al salir mojado y con una toalla que me cubría, me di el encontrón con el que sería mi roommate -un chico hemofílico de Nueva Zelanda-. Buena gente, aunque con un caminar que denotaba cierto desvío.

Por la noche, nos reunieron con una cena en un restaurante típico ubicado en el muelle. Tiene mucha madera y mucho olor a pan. Sinceramente, luego de vivir en Perú, puedo afirmar que en cuanto a comida no hay comparación. Con la excepción de las hamburguesas de IN-N-OUT claro. Hay tres mesas de siete cada una, en total somos 21 hemofílicos convocados para comer, sangrar y compartir experiencias gracias al financiamiento del laboratorio Bayern.

El sábado y el domingo serían días muy fuertes. El primero, todos nos teníamos que presentar a través de una historia de nuestro país. Casi todos eran miembros activos de las asociaciones de sus localidades, por lo que mi presentación fue más en base a la improvisación que otra cosa. Esta vez -a diferencia de la costumbre- no fui muy hablador, ni impresioné al público. Esta vez solo me dediqué a escuchar atentamente para aprender un poco más de la Hemofilia y por ende de mí; el segundo, las dinámicas grupales tomaron su posición, nos juntaban, e implementaban situaciones para que uno demuestre la habilidad de plan de acción que podía tener. En esta parte me fue algo mejor, tampoco brillé.

Ya el lunes fuimos al laboratorio de Bayern para ser testigos de cómo se prepara el factor, de cómo es el proceso. Fue una experiencia alucinante, pude constatar el porqué del precio tan elevado. Hubo también una ronda de preguntas con los directivos del laboratorio. Todo estratégico, obviamente. Nosotros sus consumidores siendo sometidos a la fidelización de consumo por parte del área de marketing de la compañía. De todos modos impresionante.

Lo que he aprendido de este viaje y lo que mejoraré para marzo en la reunión de Nueva Zelanda, es que tengo que mejorar ya mis skills en inglés -no tanto desde el flanco gramático, sino hablado-. Mientras que mi grado de vinculación con la asociación de mi país debe ser mucho mayor. Porque, a largo plazo que tenga o no medicina dependerá de esos líderes que tengan una voz para pedirla.

Hasta el otro lado.

4 comentarios:

  1. Hola Jorge!
    Que bueno ver que te ha gustado el SURO.
    Un abrazo, cuidate y muchos exitos!

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  2. Ir a la fábrica de Bayer es como ganarse el boleto dorado a la fábrica de chocolate de Charlie...

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  3. Solo que no dejan llevarte ni un bocadillo...

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  4. Jorge a esta hora ya no recuerdo cómo llegue hasta tu blog (aquí en Canadá son casi la 1 de la mañana).... Pero me gusta, me gusta mucho como escribes...
    San Francisco es una ciudad que yo quiero mucho...
    Un abrazo y suerte...

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