23/6/10

Lima 23 de junio del 2010

Casa del Nonno

Ya el día se acaba y me dediqué a disfrutarlo dentro de las paredes de la casa. Hoy mi tobillo amaneció sin ganas de ir a trabajar por lo que decidí quedarme y aprovechar a leer más sobre mi Curso de Actualización. De hecho sirve -de cierta manera- poder revisar lo de cinco años, es como amarrar cabos sueltos, completar párrafos que estuvieron a medio llenar. Muy provechoso.

Fui muy bien atendido por la persona que amo, con sorpresas del Starbucks: un té de durazno, un cheesecake de sauco y un triple vegetariano el cual disfruté más por su buena apariencia que por su sabor.

Esta noche no tengo la más mínima gana de quejarme de algo. Solo quiero escribir, es más, ya me aburrí de tener que quejarme de mis viejos o de la Hemofilia en sí. Una cosa es que cuente los hechos tal como son y otra es que me convierta en un esclavo sentimental, abriendo heridas dentro de mí. Tan solo hay que escribir… Disfrutarlo, ver la estructura de lo armado, quedar inmutable frente a la desdicha. Solo escribir.

Una copita de vino sería el complemento perfecto para una noche como esta, en la que no quiero que de paso al mañana. Volver al trabajo y hacer las cosas de siempre. Ya voy más de un año y no consigo algo que realmente me apasione. He dado algunas entrevistas y sigo esperanzado en que en el corto plazo darán fruto. Si es no la respuesta, pues, a seguir escarbando en la búsqueda de más encuentros con posibles empleadores.

En otro tema, el Twitter se ha convertido en un arma entretenida donde disparas mensajes y no fotografías, es decir, la gente te sigue más por lo que haces o puedes opinar y no tanto por el chisme. Por lo tanto, se genera un interés de por medio, que deriva obviamente de varios lados. Soy un convencido que hasta puedes llegar a conocer más a la persona a través de este canal, puesto que es aquí donde realmente te comunicas con la palabra escrita. La fotografía y sus diversas consideraciones pasan a un plano de apariencias, más que otra cosa. Puedes tener las fotos más lindas, en los lugares más exclusivos, y seguir siendo solo un bonito lienzo.

A ver una peli antes de volver a la rutina.

Hasta el otro lado.

1/6/10

Lima 01 de junio del 2010

Off the record

Esta noche será un año, siento que será increíblemente interminable, es que la veo ahí dormida, escucho su respiración tan suave, cómo se mezcla con el sonar de cada tecla que presiono. Su piel de nieve es caliente como la arena bajo un fuerte sol de verano, me calienta a pesar de estar ella sin abrigo.

Hace dos días sentí temor de que todo lo maravilloso que me podía estar pasando fuera un sueño, que con un abrir de ojos todo terminara. Que las luces de mi felicidad se apaguen de porrazo, sin darme escape a un último suspiro. ¿Alguna vez se han puesto a pensar si es que todo lo que están viviendo fuera simplemente un sueño profundo, un letargo quisquilloso?

Pues yo nunca ocupé un minuto en esto y el terror de que lo sea me ha quitado horas de sueño, como también me ha enseñado quizá a valorar más el milagro de compartir una pizza o una película. Dejar de reclamar cosas vacías y llenar esas copas de intriga con el regocijo de que al menos puedo leer en los labios de una persona un lindo “te amo”. Unas “buenas noches”.

Fuera del resto, me siento algo atareado, se sintetiza en tres puntos cruciales: el primero, es que no sé cómo manejar mis emociones si es que quiero dar todo y mi todo se levanta el velo y me susurra que es demasiado, que no sature. Pues desconozco cuáles serán las porciones exactas de entrega, como si existiese un manual caray; segundo, mis padres siguen sin darse cuenta la repercusión que pueden tener sus palabras. Si bien soy distinto a ellos, igual me duele lo que digan o dejen de expresar. Vine de ellos, es muy difícil para mí hacer caso omiso a ciertas actitudes; el tercer punto, es que tengo que encontrar momentos para estudiar más mi Curso de Actualización para la obtención de la licenciatura. Solo tengo las noches y los fines de semana. Sigo, sin administrar bien mis tiempos, sin recordar que soy uno. O al menos eso creo que ha ocurrido.

Sigo escribiendo dentro de la misma noche, al costado el ejercicio pulmonar y un cabello que me pide que me pierda en él. Igual mañana hay trabajo y la rutina vuelve a cero (00:00) hasta llegar a veintitrés con cincuenta y nueve (23:59).

Ya no tengo con qué sonarme los mocos, he usado la sábana, si se entera me mata.

Hasta el otro lado.