17/12/10

Lima 17 de diciembre del 2010

At KC
Se acerca el viaje a Nueva Zelanda (NZ), la reunión de cierre que tendré con SURO será el 18 de marzo en Auckland y aún tengo nada hecho. A decir verdad, le doy demasiadas vueltas al asunto, pero hago poco para avanzar algo. Mandando mails, preguntando y mostrando los dientes a modo de sonrisa para quedar bien frente a los bolsillos vacíos. Mi anterior presentación en San Francisco no me fue tan bien como yo esperaba. Los demás participantes –como lo escribí en Veneración en su momento- estaban mucho más relacionados con el tema de la Hemofilia que yo y esto tuvo como desencadenante un bloqueo de mi respuesta en la lengua extranjera, la cual estudié y terminé, pero… Bueno.
Lo que teníamos pensado –el actual presidente y yo- era lanzar la imagen de la Asociación de Hemofilia del Perú, darle una cara que pueda verse sujetada en un cuerpo sólido y que no se quede al flote, deambulando por los corredores de alguna municipalidad. Lamentablemente, por agendas apretadas, como por no darnos el momento, se fue dejando en pausa. Estando al borde de que se acabe el año, veo casi improbable que este proyecto pueda nacer, al menos no antes de marzo.

Entonces, surge la urgente necesidad de hacer alguna cosa impactante en el lapso de dos meses. Ya mismo. Quedamos en reunirnos este lunes para una vez por todas plasmar el esquema de lo que se requiere para la Asociación y pues, yo enfocarlo en NZ. Ahora justo ese día es la cena navideña del Área Comercial de la empresa en la que trabajo. Así que tendré que patearlo y de ahí es martes, miércoles… 18 de marzo.
Yendo a otros asuntos, estoy evaluando la posibilidad de meterme a estudiar un inglés resumen, es decir, tocar casi todos los puntos de la lengua, pero en periodo corto. Mi primera opción es la Universidad del Pacífico, me queda bien cerca a mi casa y es uno de los mejores lugares. La segunda es aquí mismo en KC a través de un programa interno de la compañía. Mi decisión será tomada básicamente en precio.
El dolor de espalda que tenía se ha reducido bastante gracias a la ayuda de un peluche que soporta parte de mis posaderas y espalda baja, rellena el hueco entre mi cuerpo y la silla roja. Descubrí la fórmula luego de un mes de sufrimiento lumbar. Creo que el peluchito se volverá parte de mi cuerpo eventualmente.
Me siento sumamente cansado, quiero irme temprano del trabajo y poder descansar, dormir y que nadie, absolutamente nadie me moleste. Estar acostado sobre la almohada ortopédica y callar todos los ruidos de la calle, sin alterar la abertura de la ventana.
Ya quiero que sea jueves. Me toca cita.
Hasta el otro lado.

14/12/10

Lima 14 de diciembre del 2010

At KC

Las descargas son buenísimas, botar todo sin tener remedio de qué salga. Llevo dos meses sin escribir, más bien, observando, escuchando, guardado todo de todo. De hecho han pasado situaciones muy fuertes como el vuelco predecible que tuvo mi relación –gran tiempo que no hablo del vínculo-; desacuerdos interiores; Sylvia, mi psicóloga; cosas que me prometí que no volvería hacer y que al final repetí; entre tanto. ¡Caramba! Son dos meses… Acontece demasiado. ¿No?
Bueno en octubre Pilar me terminó, tuvo el coraje de enfrentar algo que ya venía pasando y que nadie se atrevía a sacarlo a luz y ella lo hizo, sí ella. Básicamente, las razones fueron faltas de confianza y esperanzas medias vacías. Esa noche y la semana que con ella trajo las 00:00 am, transcurrieron con contorsiones de estómago, cruces neurológicos, entre otros. Pero, el pasar del tiempo también trajo la calma relativa, la aceptación y sobre todo la claridad de que no había culpables, de hecho sí situaciones en las que ambos fallamos, sin malas intenciones, pero no culpas. Son situaciones las que te programan cual fantasma a hacer o dejar de hacer cosas. ¿Por qué la responsabilidad debe recaer en uno que nunca tuvo la intención de lastimar? Es por ello, que ninguno termino siendo el malvado, dado que nunca lo hubo. Solo situaciones.

Luego de esa semana de silencio nos juntamos nuevamente y volvimos a la relación, de hecho que hay cosas que cada uno debe mejorar por uno mismo. Y la idea es pues, pasar calidad de tiempo, no discusiones, disfrutar la compañía del otro, sin esperanzas vacías y con confianza de poder hablar sobre lo que uno piensa libremente, sin presiones. En este segundo punto, todavía se está, a paso lento, se va superando, lento… Hay que creer. Sin cuestionarse, es difícil, sin embargo.

El pasado 30 de noviembre fue mi cumpleaños hubieron dos momentos muy alejados emocionalmente, pero bien unidos en cuanto a motivo: cumplía 23 años. El lunes 29 la nostalgia me invadía se venían las “doce” abridora, pero volteaba y todo seguía como los años pasados: cero celebraciones, y la fiel soledad acariciándome los párpados. En un desesperado encuentro conmigo mismo, tuve la idea de llamar a Sylvia y contarle lo que me estaba pasando, que qué podía hacer, ella me respondió que enfoque mi atención en lo que venía, porque aquella noche igual ya había terminado. Bueno llegó el día siguiente y las cosas mudaron para mejor, Pilar y el trabajo me hicieron sentir que había algo distinto. En la oficina llovían los saludos y por la noche Pili me esperaba con un regalo, una torta –me dijo que todo cumpleañero debía tener una- y la cena. Fue una noche mágica e irrepetible para mí. Ese día me dejó totalmente boca abierto y me confirmo que cada uno tiene su forma de amar y que si estás con alguien lo que menos debes hacer es cuestionarte cada letra de la gran palabra “r-e-l-a-c-i-ó-n”.
Varios días que me duele la espalda.
Ando preocupado por el albur de lo que se viene. Términos específicos.
Hasta el otro lado.