7/6/11

Lima 07 de junio del 2011

At KC


Qué difícil es viajar cuando debes pagar un auto cuya deuda está en dólares en un país que parece una canchita a punto de reventar y hacer ¡Pop! En adición a todas las horas diarias que el trabajo requiere. Entonces, lo mejor sería emplearse en algo que precise de vuelos y aeropuertos, en donde los fines de semana sean de reposo absoluto. Un independiente errante, cazador de destinos, dueño de nada, esclavo de nadie.


Ya me voy para las tres semanas desde el punto de quiebre y de partida. Me siento tranquilo, a veces aparecen las fotografías dispersas de nuestra gran película. Por ahí me he enterado sin querer que del otro lado, las cosas van a buen ritmo, que el soplido del viento impulsa el velero social. No hay peña alguna que hinque por debajo. Avanza raudo entre los destinos.


La semana que pasó fue rica de experiencias. Frecuenté gente que no veía tiempo atrás, como también ciertos rostros nuevos. Conocí un lugar en Miraflores que se llama Arábica, que por lo que me contaron, la dueña es la misma francesa rubia que te atiende. El lugar resume la magia de Miraflores. Entras y tu mundo se fragmenta en memorias de ese distrito –aplica a los que han vivido o intentan vivir en la ciudad de las flores- , el mostrador a la izquierda exhibiendo todos los postres que se venden. La francesa con español masticado te explica con mucha amabilidad cada duda que tengas.


Al cruzar el arco están las mesas y sillas de madera, hay pocas, no es masivo. ¡Otro punto a favor! Decorada de plantas de verdad, no de fantasía. Creo que es la primera vez que encuentro una situación así, o que le haya prestado la atención suficiente. Cortinas que se despliegan desde techos muy altos, se veían limpias y para nada nuevas. En el segundo ambiente la comodidad posaba una mayor participación. Ya no eran simples sillas ahora muebles revestidos de madera, con cojines gruesos.


Lo que me pedí fue un capuchino, el más rico que he probado en toda mi vida y encima tenía una especie de arbusto dibujado con la espuma blanca. Acompañado de un pie de limón muy duro, pero delicioso. Como los que venden en esa esquina de San Bartolo frente al mercadito. San Bartolo…


Ayer me fui a despedir de mi tío a la casa de mamama. Fue divertido tomarme una foto con toda la familia, bueno parte de ella, porque hay primos que andan en EE.UU. Creo que la última vez que sucedió algo similar yo tenía 3 ó 4 años. Lo disfruté bastante.


Espero con ansias que llegué el 15 de junio. Hay muchas cosas que debo compensar y que se juntan una tras otra.


Hasta el otro lado.