30/8/11

Lima 30 de agosto del 2011

Casa del nonno

Cómo me encantaría ver a aquella polilla que me visitó allá por el 2009. Recuerdo tan bien cuando se posó sobre mi manta, hacía el mismo frío que esta noche, inclusive hasta el tiempo coincidía con este momento. Mi habitación ahora simula una cápsula fría que contiene todo lo que siento, en las paredes andan colgados mis títulos, aunque mientras más transcurren los meses pareciera que se van fusionando con la fachada despintada. Es como si ya no brillarán tanto. Hay veces en que no son perceptibles ante mis ojos. Al fin de cuentas no interesa cuántos cartones te adornen, sino la actitud que tengas sobre la gente y los múltiples escenarios.

Escribo este post sobre mi laptop de más de dos años de antigüedad marca ACER, no salió tan mala, pensé que lo sería al no poder pagar una HP y solo limitarme a dejarla paradita en el módulo de una tienda. Mi cama de dos plazas se extiende hasta cada extremo, y yo cada vez más pequeño sobre un color azul, que me sumerge a profundidades que creía haber buceado con anterioridad. No es mentira la habilidad que ha desarrollado, intento abrazar a una almohada y tampoco la siento. Esa suavidad acolchonadita es simplemente una superficie plana en crecimiento.

Es curioso que cuando estoy en el trabajo o el gimnasio lo único que pretendo es acostarme en este colchón y cuando me encuentro sobre sus resortes, la cabeza se me entumece y a mis oídos un pito criminal los acosa. Detesto estar en un lugar que me haga sentir incómodo; adoro llegar a dormir después de un lunes. ¿Qué falta? ¿Qué ha cambiado?

Quizá sea que en estos últimos meses yo sea el intruso en un cuarto que fue de otra persona. De un Jorge más cálido, con más preocupaciones, con mayores ganas de encuadrar cada instante relevante. En cambio, desearía que mi mano se amplificara e hiciera un barrido total, puesto que ya no soy el mismo, me rompí junto a la copa. Me transmuto y luego juego el papel de la polilla: me convierto en el visitante.

Dejaría solo la cama, la TV y mi cómoda, lo restante me encantaría respirar verde, pintarlo todo de ese color… Considero que desde ese nuevo ángulo podría hacer nuevamente este cuadrante algo más mío, pero a la larga seguiría siendo un préstamo y yo un pasajero.

Mañana mi último día como Promo Coordinator en KC.

Hasta el otro lado.