19/1/12

Lima 19 de enero del 2012

Casa del nonno

Si nos ponemos a escribir -guardando 5 meses de memoria- es casi un hecho que una sola historia será difícil de sellar. Pero, hay un punto que une cada bloque de esos 30 días promedio. El punto en el que no estuve aquí e intenté desesperadamente acoplarme más allá. Como el disfraz y el teatro, hay un momento en que la función debe terminar. No recuerdo cuándo fue el último día en que me senté a investigar como lo hacía, leer cosas de mi gusto, conversar sobre otro tema que no sea un pañal o un papel higiénico. Alucinante el sentido que queda guardadito en el baúl de los recuerdos. Aunque es preciso hacer la advertencia que no hay candado o cadena que pueda soportar la presión de cada partícula de los 150 días. Cuando se escapa uno y te da un golpe en la frente miras lo lejos que estás del anterior 30 de agosto del 2011.

Recuerdo que era fines del 2004 y me formulé la pregunta sobre qué hacer con el futuro, estudiar e intentar nuevamente ingresar o coger un avión y volar para EE.UU. por la sencilla razón de estar por ahí. Era una etapa crucial, mi primera gran decisión sobre qué construiría yo para forjar mi propio destino. Al fin de cuentas el peso de la universidad se posó en el firmamento más rápido que las otras variables. Y pasaron 5 años estudiando y trabajando más los dos posteriores donde tuve otros logros direccionados a la misma meta: felicidad.

Hace un par de noches volví al 2004, pero con una barba completa, la voz más ronca y 150 días en los que no escribía en este mi espejo, el que mejor me sirve. Era de noche y yo sentado en la sala veía las cortinas moverse, como un péndulo que me proyectaba un trance involuntario y yo que me dejaba caer, pues necesitaba salir de ese momento. Las reflexiones pasaban como pantallazos, cuando inesperadamente se soltó el candado destapándose el baúl. Cuántas imágenes se entrelazaban, nuevas personas, nuevos sitios visitados, otros comportamientos. Yo hacía el papel de testigo desde arriba, era una erupción que me golpeaba la cara, sin quemarme.

Luego una llamada la cual ni supe cómo contestar, la noche y las horas. La 5:00 am, un sol y el sueño en blanco.

¿El valor de tener bienes o la valorización de cada paso? De hecho sé que muchos discrepan en el punto de las creencias. En mi caso considero que luego de partir mi mundo paralelo será la memoria de algunos y el baúl de muchos. Yo no me veré, pero sé que otros sí. Por ende, si solo tengo estos años para vivir, no interesa tanto la celeridad con que consiga una camioneta que supere mi auto; todo lo contrario, me acercará hacia mi meta, despertar ansioso por el día, desesperado por crear en la forma que yo sienta.

Conozco amigos, familiares, ex parejas, etc… Que tienen la capacidad de anular la meta compartida y desviarse hacia instrumentos que al final lo único que hace es fomentar las ganas de conseguir más costosos y tecnológicos placebos.

Miro mi techo del cuarto que llevo días en y noto cómo la pintura se ha levantado, ese pedacito quiere caerse en cualquier momento, tiene algo muy metido que no lo deja caer. En física se le conoce como “resistencia”.

Hasta el otro lado.